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Toxicología sitúa el cannabis tras la cocaína en conductores fallecidos

El INTCF y la DGT presentan los datos de 2025: el alcohol sigue primero, suben drogas y psicofármacos, y el cannabis aparece en 72 casos.

Toxicología sitúa el cannabis tras la cocaína en conductores fallecidos

La Memoria 2025 del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses vuelve a situar el consumo de sustancias al volante como un problema de salud pública. En los conductores fallecidos sometidos a autopsia y análisis toxicológico, el cannabis aparece por detrás de la cocaína entre las drogas detectadas. Para Cannarias, la lectura debe ser clara pero no estigmatizante: consumo adulto responsable significa también no conducir bajo efectos y diseñar prevención basada en datos, no en miedo ni en propaganda prohibicionista.

Claves de la noticia

  • El 49,9 % de los conductores fallecidos analizados en 2025 dio positivo en alcohol, drogas o psicofármacos.
  • La DGT informa de 894 conductores fallecidos sometidos a análisis toxicológico, con 446 positivos.
  • Las drogas aparecen en el 20,9 % del total; la cocaína figura en 125 casos y el cannabis en 72.
  • El policonsumo sube: 162 fallecidos positivos habían consumido más de un tipo de sustancia.

Qué dicen los datos

La memoria, elaborada por el INTCF con siete institutos de medicina legal y la DGT, indica que el alcohol sigue siendo la sustancia más detectada, con un 32,4 % del total de conductores fallecidos analizados. Después aparecen drogas de abuso y psicofármacos, con una subida respecto a 2024.

En el apartado de drogas, el comunicado oficial del Ministerio sitúa a la cocaína en el 14 % de los conductores fallecidos y al cannabis en el 8,1 %. La Revista DGT concreta que la cocaína aparece en 125 casos y el cannabis en 72. Es un dato serio, pero debe leerse con precisión: una detección toxicológica en víctimas mortales no equivale por sí sola a explicar cada accidente ni permite caricaturizar a todos los usuarios.

Prevención sin estigma

Una política cannábica responsable no puede esquivar la seguridad vial. El consumo de cannabis puede afectar atención, coordinación y tiempo de reacción, y la mezcla con alcohol u otras sustancias aumenta riesgos. Reconocerlo no contradice la normalización del cannabis; al contrario, la hace más adulta y creíble.

La respuesta útil no es volver al lenguaje de la demonización. Es informar mejor sobre tiempos de espera, interacciones, consumo combinado, medicamentos, pruebas, conducción profesional y responsabilidad compartida. La reducción de riesgos funciona cuando habla a personas adultas como adultas, no cuando las convierte en sospechosas permanentes.

Policonsumo: el dato incómodo

El informe destaca que el 36,3 % de los conductores fallecidos con positivo había consumido más de una sustancia. Ese dato es clave para Canarias y España porque desplaza el foco desde una sustancia aislada hacia patrones reales de consumo, ocio, trabajo, sueño, automedicación y desplazamientos.

Una regulación seria del cannabis debería incluir campañas específicas sobre conducción, no mensajes genéricos. También debería diferenciar consumo adulto privado, uso medicinal, policonsumo y conducción bajo efectos. Mezclarlo todo en una sola alarma pública solo empeora la comprensión del riesgo.

Lectura para Canarias

Canarias depende del coche y la moto para buena parte de la movilidad cotidiana, con presión añadida en zonas turísticas, ocio nocturno, desplazamientos laborales y carreteras insulares. La prevención cannábica debe aterrizar ahí: información práctica, controles proporcionados, educación vial y alternativas de transporte en contextos de ocio.

El dato de cannabis en conductores fallecidos no justifica perseguir el consumo adulto responsable ni bloquear el debate regulatorio. Sí obliga a integrar la conducción en cualquier agenda cannábica moderna: acceso seguro, autocultivo regulado, clubes con normas claras, etiquetado, educación y mensajes honestos sobre no ponerse al volante tras consumir.

Regulación también es seguridad vial

El prohibicionismo deja la educación en manos de advertencias poco creíbles y mercados sin información. Un marco regulado puede exigir etiquetado, advertencias claras, campañas financiadas, formación en clubes, información para pacientes medicinales y mensajes específicos para mezclas con alcohol o psicofármacos.

La seguridad vial no debería usarse como argumento para negar derechos, sino como una pieza más de una regulación sensata. El objetivo debe ser reducir daños reales: menos conducción bajo efectos, menos policonsumo de riesgo y más decisiones informadas.

FAQ

¿El informe dice que el cannabis causó todos esos accidentes?

No. El informe presenta hallazgos toxicológicos en víctimas mortales. La detección de una sustancia no explica por sí sola cada siniestro.

¿Qué dato específico aporta sobre cannabis?

El Ministerio informa de cannabis en el 8,1 % de los conductores fallecidos analizados en 2025; la DGT lo concreta en 72 casos.

¿Cómo encaja esto con una posición pro regulación?

Una regulación responsable debe incluir prevención vial, información sobre efectos y policonsumo, y mensajes claros para no conducir tras consumir.

Fuentes

Aviso editorial: contenido informativo para mayores de 18 años. Cannarias no promueve la venta ni el consumo de sustancias fiscalizadas.

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