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La UNODC cifra en 256 millones los usuarios de cannabis en 2024

El Informe Mundial sobre Drogas 2026 de la UNODC sitúa el cannabis como la sustancia más consumida y describe mercados más complejos, con cambios de percepción y tráfico.

La UNODC cifra en 256 millones los usuarios de cannabis en 2024

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicó su World Drug Report 2026 con una cifra que obliga a hablar de cannabis sin caricaturas: 256 millones de personas lo usaron en 2024, lo que lo mantiene como la sustancia fiscalizada más consumida del mundo. Para Canarias y España, el dato no debería alimentar más alarmismo, sino una pregunta política práctica: si el consumo existe a esta escala, ¿qué regula mejor, la prohibición abstracta o un marco transparente de derechos, prevención y reducción de daños?

Claves de la noticia

  • La UNODC estima que 331 millones de personas usaron alguna droga en 2024.
  • El cannabis aparece como la sustancia más usada, con 256 millones de usuarios.
  • El informe señala que el uso de cannabis creció un 40% en la última década.
  • También advierte cambios en percepción social, mercados y rutas de tráfico.

Qué dice Naciones Unidas

La nota de la UNODC, publicada el 26 de junio de 2026, presenta un mercado global de drogas más dinámico, tecnificado y difícil de abordar solo con respuestas policiales clásicas. En el caso del cannabis, el organismo vincula parte de la evolución del uso, la producción y el tráfico a cambios de percepción social y a reformas de legalización o despenalización adoptadas en varias jurisdicciones, especialmente en Norteamérica.

La lectura institucional de Naciones Unidas conserva un enfoque de control internacional, pero sus propios datos muestran que el cannabis no es un fenómeno marginal. La prevalencia mundial estimada pasó del 3,8% de la población de 15 a 64 años en 2014 al 4,8% en 2024, mientras las incautaciones alcanzaron niveles históricos.

El dato no basta sin política pública

Una cifra grande no demuestra por sí sola que la legalización sea buena o mala. Tampoco justifica mantener a usuarios adultos en un limbo permanente. Lo relevante es qué hacen los Estados con una realidad que ya existe: pueden dejarla en manos de mercados ilícitos y respuestas desiguales, o pueden diseñar controles verificables sobre edad, etiquetado, potencia, trazabilidad, prevención, fiscalidad y acceso a información fiable.

Desde una posición favorable a la regulación, el informe refuerza una idea básica: la normalización social del cannabis debe ordenarse con reglas, no negarse con consignas. El uso adulto responsable no desaparece porque se lo nombre menos; la salud pública mejora cuando puede medir, informar, intervenir temprano y separar usos no problemáticos de patrones de riesgo.

Lectura para Canarias y España

España mantiene un modelo fragmentado. Hay preparados medicinales regulados, autorizaciones de cultivo bajo la AEMPS, cáñamo industrial con inseguridad jurídica, tiendas de CBD bajo presión normativa, clubes sociales sin encaje estable y autocultivo privado en una zona de tolerancia limitada. Canarias suma además turismo, movilidad internacional y una realidad asociativa que necesita reglas comprensibles.

Ante el mapa que dibuja la UNODC, la respuesta española no debería ser competir en titulares de miedo. Debería construir una regulación que diferencie cannabis medicinal, cáñamo, CBD, uso adulto y mercado ilícito. Esa diferenciación es clave para proteger a menores, respetar derechos de adultos, apoyar a pacientes y reducir el peso de redes ilegales.

Más datos, menos prohibicionismo reflejo

El informe también recuerda que los daños asociados al consumo dependen de factores personales y sociales: pobreza, salud mental, acceso a tratamiento, contexto de uso y disponibilidad de servicios. Esa observación abre una vía más inteligente que el castigo indiscriminado. La prevención juvenil, la atención sanitaria y la reducción de daños funcionan mejor cuando las personas no temen pedir ayuda ni quedan reducidas a una etiqueta penal.

Para Cannarias, la conclusión editorial es clara: si el cannabis es la sustancia más usada del mundo, España y Canarias necesitan una política adulta. Regular no significa banalizar. Significa aceptar la realidad, poner límites claros, exigir controles y abandonar la confusión que mezcla usuario adulto, paciente, agricultor, club social y traficante.

FAQ

¿La UNODC defiende la legalización del cannabis?

No. La UNODC trabaja desde el marco internacional de control de drogas. La lectura pro regulación de este artículo es editorial y parte de sus datos públicos.

¿Qué cifra principal deja el informe?

El organismo estima 256 millones de usuarios de cannabis en 2024, dentro de un total de 331 millones de personas que usaron alguna droga.

¿Por qué importa para Canarias?

Porque las islas conviven con consumo adulto, clubes, turismo, CBD, autocultivo y cultivo medicinal autorizado. Una regulación clara permitiría reducir daños y dar seguridad jurídica.

Fuentes

Guía relacionada en Cannarias: Regulación del cannabis en el mundo: panorama por países (2026).

Aviso editorial: contenido informativo para mayores de 18 años. Cannarias no promueve la venta ni el consumo de sustancias fiscalizadas.

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