Hay libros que envejecen mal porque nacen atados a una coyuntura. Marihuana, la flor del cáñamo: un alegato contra el poder, de Daniel Vidart, es justo lo contrario. Su reedición en formato audiolibro rescata un ensayo que se niega a tratar el cannabis como una simple sustancia polémica y lo devuelve a lo que siempre fue: una planta con historia larga, usos múltiples y una densa carga política.
Antropólogo, escritor y ensayista uruguayo, Vidart fue una de las voces intelectuales más reconocidas de su país —en 2018 recibió el Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual—, y esa trayectoria se nota en cada página. La obra, de unas 230 páginas según su ficha bibliográfica, se escribió al calor del debate regulatorio uruguayo, pero no es ni una guía médica ni un manual de cultivo. La pregunta que la sostiene es política: quién decide qué prácticas se toleran, cuáles se regulan y cuáles se persiguen.
El primer acierto del ensayo es negarse a que la planta empiece y acabe en el consumo recreativo. Vidart recorre sus usos rituales, terapéuticos, gastronómicos y utilitarios, y coloca el cáñamo industrial, la etnobotánica y los saberes populares dentro de una misma trama cultural. Frente a la consigna fácil, complejidad.

La prohibición como decisión de poder, no como veredicto de la ciencia
Desde esa amplitud se entiende mejor una de sus tesis centrales: la prohibición no fue una consecuencia inevitable de la evidencia científica. El autor sigue el rastro de los discursos morales, los intereses económicos y los mecanismos de control que fabricaron la imagen de la marihuana como amenaza. No es casual que el argumento resuene con los estudios sobre adicción y control social de los años cuarenta, o con figuras como Harry Anslinger, el arquitecto político de la guerra contra las drogas: en todos esos casos, las categorías legales y médicas esconden también una historia de poder.
El subtítulo —Un alegato contra el poder— marca el tono. Vidart es abiertamente crítico con el prohibicionismo, pero su texto brilla más cuando abandona el eslogan y analiza cómo se fabrica una certeza social. La criminalización de ciertas sustancias no se lee solo en clave jurídica, sino sociológica, geopolítica y cultural: qué saberes se consideran legítimos y cuáles se expulsan del relato.
Por eso conserva vigencia incluso ahora, cuando la legalización domina buena parte de la conversación pública. La regulación estatal puede reparar daños del prohibicionismo, pero no resuelve por sí sola las preguntas sobre desigualdad, acceso, información o libertad individual. Vidart invita a pensar ese tránsito sin ingenuidad: ni idealiza la planta ni acepta que el castigo haya sido nunca una respuesta neutral.
Una voz que argumenta y toma partido
No escribe desde la frialdad académica. Su prosa tiene el pulso del ensayo político latinoamericano: argumenta, discute y toma posición. Ahí reside buena parte de su humanidad, porque no disimula que el prohibicionismo ha condicionado biografías, comunidades y formas de conocimiento; su defensa de la libertad individual nunca se desprende de la responsabilidad colectiva.
Su autoridad no procede tanto de acumular datos como de saber relacionarlos. Autor de más de medio centenar de títulos sobre antropología, sociología, medio ambiente e historia, Vidart fue reconocido por el Ministerio de Educación y Cultura uruguayo por su aporte intelectual; su perfil institucional ayuda a entender por qué esta reflexión sobre el cannabis alcanza mucho más lejos que una defensa coyuntural de la legalización. Para ampliar la mirada educativa sobre drogas, también merece la pena el recorrido de Energy Control en El Cultivador.
¿Para quién es? Sobre todo, para quien busque contexto: estudiantes, profesionales, lectores interesados en políticas de drogas y cualquiera que quiera entender el cannabis fuera del cliché. No es una obra de respuestas rápidas ni de recomendaciones terapéuticas; su valor está en abrir preguntas. En audiolibro, esa densidad ensayística pide una escucha pausada, aunque también permite que las ideas de Vidart acompañen un trayecto o una relectura: exigente y accesible a la vez.
Marihuana, la flor del cáñamo es una recomendación sólida para cualquier biblioteca cannábica. Su mirada histórica, crítica y latinoamericana esquiva tanto la demonización automática como la celebración acrítica. Vidart convierte una planta en punto de partida para hablar de biopolítica, control social y libertad, y deja una conclusión que sigue vigente: para debatir sobre cannabis con rigor, primero hay que entender la historia de los poderes que han querido definirlo.
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