Inglaterra acaba de dejar una advertencia útil para España y Canarias: reconocer el cannabis medicinal en la ley no garantiza por sí solo un acceso público, asequible y bien supervisado. Según datos de NHSBSA difundidos por Cáñamo el 2 de septiembre de 2026, las farmacias inglesas registraron más de 1,7 millones de ítems de cannabis medicinal en recetas privadas durante 2025, un 154% más que en 2024.
Claves de la noticia
- NHSBSA publicó el 30 de julio de 2026 el expediente FOI-03941 sobre prescripción privada de medicamentos de cannabis no licenciados.
- Cáñamo calcula que los ítems privados de cannabis medicinal pasaron de 668.511 en 2024 a 1.701.064 en 2025.
- Un ítem no equivale a un paciente: es cada producto consignado en un formulario de prescripción.
- El ACMD británico mantiene una revisión sobre el impacto de la reforma que permitió estos productos medicinales desde 2018.
- La lectura para España y Canarias es directa: aprobar un marco medicinal sin acceso efectivo puede crear una sanidad de dos velocidades.
Un crecimiento que no significa acceso universal
La cifra inglesa impresiona, pero hay que leerla con precisión. NHSBSA advierte que los datos corresponden a ítems, no a personas tratadas ni a recetas completas. También explica que la información procede de prescripciones privadas de productos no licenciados, con limitaciones de registro, posibles variaciones en nombres comerciales, fortalezas y volúmenes. Aun así, el salto de 2025 describe una realidad difícil de ignorar: el cannabis medicinal se está usando cada vez más, pero sobre todo por vías privadas.
Ese punto es político y sanitario. Una reforma puede sacar el cannabis medicinal del bloqueo prohibicionista y, al mismo tiempo, dejar el acceso concentrado en quienes pueden pagar consulta, seguimiento y producto. La legalidad formal mejora la situación anterior, pero no basta si el sistema público no integra criterios claros, financiación, formación profesional y evaluación clínica.
Qué mide NHSBSA
El expediente FOI-03941 responde a una solicitud de información pública sobre recetas privadas de medicamentos de cannabis no licenciados en 2025 y parte de 2026, además de datos de productos licenciados. La propia NHSBSA explica que los datos privados se capturan con fines informativos y no para pagos. También señala que las cifras pueden cambiar si se presentan recetas con retraso y que desde mayo de 2025 modificó la forma de registrar THC, CBD y presentación.
Estas cautelas no debilitan la noticia; la hacen más útil. Una regulación madura no se construye con titulares redondos, sino con bases de datos que explican qué miden y qué no miden. Inglaterra muestra un volumen creciente y, al mismo tiempo, deja ver las dificultades de estandarizar información en un mercado medicinal que avanza más rápido por el lado privado que por el público.
La revisión británica sigue abierta
El Advisory Council on the Misuse of Drugs mantiene en su programa de trabajo de 2026 una revisión de los productos de cannabis medicinal. El documento oficial indica que el grupo analiza evidencia sobre uso y disponibilidad, junto con los resultados de una llamada pública de evidencias. Es una señal importante: incluso después de permitir estos productos desde 2018, Reino Unido sigue preguntándose si la reforma ha cumplido sus objetivos y qué consecuencias no previstas ha generado.
Esa cultura de revisión debería interesar a España. Regular cannabis medicinal no es aprobar una norma y olvidarse. Hace falta medir acceso, indicaciones, efectos, desigualdades, seguridad, costes, número de pacientes, continuidad terapéutica y calidad de los preparados. Sin evaluación, el debate queda atrapado entre promesas comerciales y miedos prohibicionistas.
España empieza con un modelo más cerrado
España reguló los preparados estandarizados de cannabis con una vía ligada a fórmulas magistrales, especialistas y farmacia hospitalaria. Ese diseño puede ofrecer control y prudencia clínica, pero también corre el riesgo de ser demasiado estrecho si no se despliega con agilidad. El aprendizaje británico no es copiar su mercado privado, sino evitar que el acceso real dependa de la capacidad económica o del lugar donde vive cada paciente.
El marco español necesita responder pronto a preguntas prácticas: qué indicaciones se cubrirán, qué profesionales podrán prescribir, cómo se formará a los equipos, qué datos se publicarán, cómo se garantizará suministro y qué papel tendrá cada comunidad autónoma. El cannabis medicinal no debe quedarse en una autorización sin recorrido asistencial.
La advertencia para Canarias
En Canarias, la desigualdad territorial puede aparecer con más fuerza. Si el circuito se concentra en pocos hospitales o en trámites poco claros, una persona de una isla no capitalina puede tener más obstáculos que otra con el mismo problema clínico. La insularidad convierte la logística en una cuestión de derechos: transporte, continuidad de tratamiento, dispensación, seguimiento y coordinación no son detalles administrativos.
También hay una dimensión social. Cuando el acceso medicinal legal es demasiado estrecho, muchos pacientes siguen recurriendo a autocultivo, asociaciones o mercado informal. Una regulación sensata no debería empujar a esas personas a elegir entre clandestinidad y gasto privado. Debe ofrecer información, garantías, productos analizados y acompañamiento profesional sin estigma.
Regular para no privatizar la esperanza
El crecimiento inglés demuestra que la demanda existe cuando se abre una vía. La pregunta es quién puede cruzarla. Si solo lo hacen quienes pueden pagar, la política pública habrá sustituido una barrera penal por una barrera económica. Desde una mirada favorable a la regulación, eso no es suficiente. La normalización del cannabis medicinal debe medirse por el acceso seguro y equitativo, no solo por el tamaño del mercado.
España y Canarias aún están a tiempo de evitar ese error. El camino pasa por datos públicos, criterios clínicos transparentes, financiación cuando proceda, evaluación independiente y una logística adaptada al territorio. Legalizar medicinalmente sin garantizar acceso real deja a demasiadas personas en la sala de espera de una reforma que parecía haber llegado.
FAQ
¿Qué significa que haya 1,7 millones de ítems privados?
Significa que los registros incluyen 1.701.064 productos consignados en formularios de prescripción privada durante 2025. No equivale a 1,7 millones de pacientes.
¿El cannabis medicinal está integrado en el NHS como tratamiento habitual?
No de forma amplia. La expansión descrita se concentra en el circuito privado, mientras las autoridades revisan disponibilidad, evidencia y efectos de la reforma de 2018.
¿Por qué importa para España y Canarias?
Porque España está desplegando su propio marco medicinal. Canarias debe exigir que el acceso tenga datos, financiación, seguimiento y logística insular, no solo autorización formal.
Fuentes
- Cáñamo: las prescripciones privadas de cannabis medicinal crecen un 154% en Inglaterra.
- NHSBSA Open Data: FOI-03941.
- GOV.UK / ACMD: work programme 2026.
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